Convocando a internet

Internet es, en su naturaleza, un espíritu colectivo. La red no tiene un eje central, ni un dueño absoluto. Se trata de una red de redes interconectadas entre sí que brindan información y comunicación a quienes se conectan a ella.

Y aunque ha habido múltiples esfuerzos por convertirlo en la mina de oro de unos cuantos, sus usuarios siempre han encontrado maneras de reclamar su propiedad. Si las computadoras de internet son sociales, los que se conectan a ellas también.

Una de las formas en las que esa interacción se ha vuelto evidente es a través de sitios de financiamiento colectivo que permiten a creadores independientes, entusiastas programadores o emprendedores alternativos apelar a la masa cibernética para hacer realidad sus sueños.

Pero ¿funciona este modelo?

A nivel general estamos hablando de sitios de internet en los que creadores publican una idea o proyecto que tienen planeado realizar, ya sea una película, un videojuego o un producto. En su página especifican la cantidad de dinero que requieren para hacerlo realidad y apelan a la gente para que contribuya con una parte de la inversión que puede ir desde unos cuantos dólares hasta miles de ellos.

A cambio de la inversión los proyectos suelen ofrecer algo a quienes los respaldan (conocidos como backers en el argot de estos servicios), desde un crédito en una película o una camiseta hasta acciones en el proyecto, dependiendo de la cantidad invertida en él.

Cada una de las ideas fija un tiempo límite para alcanzar el financiamiento -desde unos días hasta unos cuantos meses- y dependiendo de las reglas del sitio, el proyecto puede quedarse sin un centavo si no alcanza el dinero deseado en el tiempo establecido o recaudar lo que haya recabado cuando el tiempo haya llegado a su límite.

Algunos servicios se llevan una comisión de lo recaudado, otros se financian mediante publicidad y otros más se llevan una tajada del proyecto.

Al momento de escribir estas líneas hay al menos 33 sitios de financiamiento colectivo en internet dedicados a facilitar la recolección de fondos para proyectos independientes.

Uno de los sitios más nombrados es Kickstarter (www.kickstarter.com) que asegura que a agosto de este año ha lanzado más de 68.000 proyectos, recaudando más de US$275 millones con una tasa de éxito de 44%.

El sitio permite que cualquier persona en el mundo aporte dinero a un proyecto -usualmente a través de PayPal- aunque en sus inicios sólo permitía que creadores de Estados Unidos publicaran sus proyectos. Esto cambió recientemente ampliándolo al Reino Unido y con la mira en incluir a otros países pronto.

El proyecto más exitoso que han alojado se llama Pebble: E-Paper Watch y se trata de un “reloj inteligente” que tiene apps y puede conectarse a un iPhone o a dispositivos Android. El proyecto alcanzó US$10 millones con el apoyo de más de 68.000 “backers” en mayo de este año, convirtiéndolo así en la idea que más fondos ha recaudado en el sitio.

Pero Kickstarter no es el único. Una vuelta por internet añade a la lista de los sitios más visitados en este rubro a sitios como Razoo (www.razoo.com), Pozible (www.pozible.com) o FundaGeek (www.fundageek.com).

Más allá de la preferencia de cada quien por uno u otro de estos sitios, todos suelen apuntar a las mismas ventajas y desventajas.

Lo positivo

¿Se le encendió el bombillo? El dinero para desarrollar esa idea puede estar en la red.

Los proyectos que se ven en estos sitios alcanzan una exposición mayor de la que tendrían si trataran de alcanzar fondos por su cuenta. El famoso reloj inteligente, por ejemplo, no alcanzó los recursos necesarios con inversionistas privados. Llegó al financiamiento colectivo y logró US$10 millones.

 

Otra ventaja de este tipo de iniciativas es que al no depender de un sólo inversionista o grupo de capitalistas, el proyecto puede mantener su independencia. Lo único que tiene que hacer es cumplir con su cometido y otorgar lo que prometió a los “backers” a cambio de su financiamiento. Es verdad que muchos toman en serio la retroalimentación de quienes los apoyaron, pero en general los dueños del proyecto mantienen control sobre él… y con dinero.

Muchos de los sitios que se han financiado a través de este tipo de modelos de negocio han sido exitosos. Documentales como “Incident in New Baghdad” o “Sun Come Up” fueron nominados a premios Oscar. Historias similares han ocurrido con ideas musicales.

Otro punto positivo es que los “backers” se ven involucrados en proyectos de los que no serían parte si no hubieran contribuido aunque fuera con una mínima parte del financiamiento. La idea de financiamiento colectivo también se traduce en participación colectiva.

Las desventajas

La calidad de los proyectos no está garantizada. Esa es una de las mayores dificultades de los proyectos que se encuentran en este tipo de páginas. Incluso los propios servicios no garantizan que los proyectos se completen y en efecto ha ocurrido que gente ha dado su apoyo económico a algunos de ellos que no han sido entregados o que han resultado ser un fraude copiando diseños, imágenes e ideas de otros lugares.

Pero los creadores también se exponen a ser engañados. Al exponer sus ideas públicamente para recabar fondos, se arriesgan a que otros se las roben exhibiendo su propiedad intelectual.

Adicionalmente el marco legal de cada país puede ser una auténtica pesadilla. En países como Estados Unidos o el Reino Unido la ley requiere que si se pide dinero a cambio de acciones, el proyecto y sus transacciones deben ser registrados ante la Comisión de Valores.

Esa es quizá una de las razones por las cuales algunos de estos servicios no se han expandido a otros países en donde las reglas financieras pueden no ser tan claras.

Para resumir, es claro que el financiamiento colectivo tiene su lado brillante y su lado oscuro. Pero más allá de la opinión que este tipo de servicios pueden despertar es claro que representan una cosa: internet es una colectividad.

Los oráculos del pasado se encontraban en la cima de las montañas, los de hoy están a un sólo clic de distancia.

Fuente: BBC

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